martes 19 de mayo de 2009
sábado 7 de febrero de 2009
Cómo hacer sopa de acero con luz solar.
Acá dejo el video...
http://www.youtube.com/watch?v=8tt7RG3UR4c
miércoles 14 de enero de 2009
Se venden naves espaciales baratas...
Se venden naves espaciales baratas, gran oportunidad; razón, la NASA
Hace 6 horas
Endeavour, Atlantis y Discovery: la NASA puso en venta los tres célebres transbordadores espaciales de la flota estadounidense, de los que prevé deshacerse para septiembre de 2010, tras 30 años de servicios.
Cada una de estas naves, cuyo costo se estima en mil millones de dólares, ha sido propuesta a museos u otras organizaciones educativas por un precio de 42 millones de dólares, con los gastos de transporte aéreo incluidos.
Uno de los tres transbordadores ya está destinado al Museo Nacional del Aire y del Espacio en Washington, precisa la agencia espacial estadounidense en un comunicado publicado esta semana.
Este museo, uno de los más visitados del mundo, es célebre por la riqueza de sus colecciones de vehículos y objetos que marcaron todas las grandes etapas de la aviación y de la conquista espacial. Entre ellos figura el avión de los hermanos Wright, que fue la primera máquina motorizada que logró volar, en 1903.
La oferta de la NASA se concentra entonces en los otros dos transbordadores, que serán limpiados, descontaminados de sustancias nocivas y guardados en el Centro Espacial Kennedy de Cabo Cañaveral en Florida (sureste de Estados Unidos) el tiempo necesario hasta que se decida su destino final.
Los transbordadores, que transportan una tripulación de siete astronautas, permitieron la construcción de la Estación Espacial Internacional (ISS, en inglés) y la reparación del telescopio espacial Hubble, que revolucionó la astronomía.
Un transbordador espacial es la máquina voladora más compleja jamás construida, y el primer y único vehículo orbital lanzado como un cohete que consigue aterrizar de regreso a la Tierra como un avión.
Su precio de venta incluye los gastos de transporte de 6 millones de dólares sobre la espalda de un Boeing 747 especialmente acondicionada, pero no incluye los gastos de entrega en la ruta terrestre, precisa la NASA.
La NASA ofrece además los motores criogénicos de las naves, de los que cada una posee tres.
Los museos e instituciones interesadas en adquirir un transbordador deberán elevar su oferta antes del 17 de marzo de 2009.
De acuerdo al diario británico The Guardian, el Museo de Ciencias de Londres expresó su interés en comprar el Endeavour, pero al parecer sólo los organismos estadounidenses serán considerados.
El transbordador, que mide 37 metros de longitud con alas de 23 metros de envergadura, deberá imperativamente ser mantenido en un lugar cubierto y climatizado, especificó la NASA.
Se han construido seis transbordadores estadounidenses. El primero, Enterprise, fue un prototipo que no llegó a volar al espacio. Los otros dos se destruyeron: Challenger explotó 73 segundos después de su lanzamiento en 1986, matando a los siete astronautas a bordo. Y el Columbia se desintegró al entrar de regreso a la atmósfera terrestre en 2003; un accidente en el que fallecieron sus siete ocupantes.
Las tres naves que quedan, Discovery, Endeavour y Atlantis, todavía realizarán ocho vuelos para continuar con las labores de construcción de la ISS y para efectuar la última misión de mantenimiento del Hubble.
La NASA decidió retirar esta vieja flota para 2010 a fin de financiar el desarrollo de su programa Constellation (Constelación) con su nave espacial Orión, que volará a principios de 2014.
Orión debería llevar a los estadounidenses de nuevo a la Luna antes de 2020 para establecer allí pequeñas colonias, y también transportará tripulación a la ISS. A más largo plazo, el programa Constellation prevé realizar misiones habitadas a Marte.
Cuando termine el programa de los transbordadores en 2010 y antes de que comiencen los primeros vuelos de Orión, Estados Unidos dependerá de Rusia y de su Soyuz para transportar a sus astronautas a la ISS.
lunes 13 de octubre de 2008
Localizar el origen geográfico por el ADN de las personas
En un estudio, un equipo internacional ha usado el ADN para predecir los orígenes geográficos de cada individuo de una muestra de población europea, consiguiendo determinar esos orígenes a menudo dentro de unos pocos cientos de kilómetros de donde nacieron.
"Lo que encontramos es que dentro de Europa, los individuos con sus cuatro abuelos de una región determinada son desde el punto de vista genético ligeramente más similares entre sí, por término medio, que los individuos de otras regiones más distantes", explica Carlos Bustamante, profesor de estadística biológica y biología computacional de la Universidad de Cornell y uno de los autores del estudio. John Novembre, profesor del Departamento de Ecología y Evolución en la Universidad de California en Los Ángeles, es el autor principal del estudio, en el cual también trabajaron investigadores de la compañía GlaxoSmithKline, la Universidad de Chicago y la Universidad de Lausana, en Suiza.
Éste es uno de los primeros estudios en examinar patrones en toda la extensión del genoma para obtener datos sobre la variación genética entre sujetos de una muestra poblacional grande de europeos, y en usar estos datos para predecir el origen geográfico de los ancestros. La metodología tiene muchas posibles aplicaciones, que permitan por ejemplo usar las muestras de ADN de individuos no relacionados para identificar los genes subyacentes en enfermedades complejas, así como en los análisis forenses, los estudios genómicos personalizados y para investigar la historia humana reciente.
Usando datos de una muestra de casi 3.200 personas europeas, proporcionados por la empresa GlaxoSmithKline, el equipo de investigación analizó más de 500.000 puntos genéticos conocidos como polimorfismos de un único nucleótido, o SNPs (por sus siglas en inglés), que son diminutas variaciones en las secuencias del ADN. Los investigadores enfocaron su análisis hacia individuos de quienes se creía que todos sus abuelos procedían del mismo lugar. El equipo simplificó y representó gráficamente los datos. En esa representación visual se comprobó que los individuos con estructuras genéticas similares se concentraban en el gráfico de forma tal que eran discernibles las principales características geográficas de Europa.
"Lo que resulta muy sorprendente es que cuando resumimos los datos de 500.000 SNPs en sólo dos dimensiones, vemos este llamativo mapa de Europa", subraya Novembre. "Podemos reconocer la península ibérica, la península italiana, el sudeste de Europa, Turquía y Chipre".
La resolución del mapa genético fue tan precisa que los investigadores pudieron encontrar diferencias genéticas entre los suizos franco, germano e italoparlantes; con los francófonos siendo más similares a los franceses, los germanoparlantes más similares a los alemanes y los italoparlantes más a los italianos.
Publicado en Noticias de la Ciencia y la Tecnología, 13 de octubre de 2008.
http://www.amazings.com/ciencia/noticias/131008a.html .
Información adicional en: Scitech News
sábado 27 de septiembre de 2008
Científicos argentinos explican un mecanismo clave de la vida
Publicado el : 24-09-2008 en Porqué Biotecnología, extraído de La Nación del 22-09-08
(http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1052267)
En un laboratorio del Instituto Leloir describieron un proceso fundamental del "diálogo" entre las proteínas y el ADN.
Un equipo de investigadores argentinos acaba de responder lo que para muchos era la "pregunta del millón": lograron describir cómo las proteínas reconocen el ADN, paso previo al inicio de las interacciones entre ambos. El descubrimiento se realizó en el Instituto Leloir y se publicó en una importante revista científica internacional, Proceedings of the National Academy of Sciences.
La regulación de las funciones vitales de las células depende en gran medida de ese reconocimiento. Para que entre ellas se rompan enlaces químicos y se formen otros nuevos deben atravesar un estado de alta energía conocido como "estado de transición", algo así como el embobamiento que precede al romance.
Ambas moléculas deben acercarse lo suficiente y sin timideces de por medio, o no habrá reacción posible. A mayor temperatura, mayor velocidad de reacción, y viceversa.
Si existieran revistas del corazón dedicadas a las moléculas, lo que sucede en el estado de transición seguramente sería uno de esos títulos que venden. Ocurre que se trata de un mecanismo común a todas las reacciones químicas que, si transcurre con éxito, puede dar paso a un nuevo producto (o molécula).
Por haber logrado desarrollar técnicas de medición capaces de capturar ese instante para poder describirlo, el egipcio Ahmed Zewail obtuvo el Nobel de Química en 1999. Durante los últimos 20 años, los científicos han logrado describir varios códigos de "seducción" que emplean en su transcurso algunas macromoléculas biológicas; hasta ahora, los más estudiados son los que involucran la interacción entre dos proteínas, como, por ejemplo, la hormona de crecimiento y su receptor. Sin embargo, hasta ahora, nadie había podido describir qué pasa entre las proteínas y el ADN en la intimidad de esa fugaz activación.
El estudio fue realizado por el doctor Gonzalo de Prat Gay, director del Laboratorio de Estructura-Función e Ingeniería de Proteínas de la Fundación Instituto Leloir, junto con dos jóvenes investigadores, Diego Ferreiro e Ignacio Sánchez.
La importancia del hallazgo radica en que todas las funciones vitales de las células -entre ellas, la expresión de los genes y la replicación del genoma- dependen del "diálogo" que establecen las proteínas y el ADN.
Para esto, una porción de la proteína debe reconocer y unirse de forma estable a una minúscula secuencia de no más de 20 pares de bases, de entre millones de opciones dispuestas a lo largo de la cadena de ADN.
Para realizar los experimentos, Prat Gay y su grupo emplearon como sistema modelo el ADN del virus del papiloma humano (HPV) y la proteína E2, que investigan desde hace más de diez años, y sobre las cuales han producido hallazgos de reconocimiento internacional.
"El virus del HPV es responsable de varios tipos de cáncer y tiene gran incidencia en el cáncer de cuello uterino; la proteína E2 es considerada un regulador maestro del ciclo de vida del HPV, ya que interviene en la replicación del genoma, en la traducción de los genes virales y en la migración del genoma viral durante la división celular", señala Prat Gay.
El doctor Diego Ferreiro explica que la estrategia empleada para observar en microsegundos los fenómenos submicroscópicos que lograron describir se basó en la interpretación de cambios de propiedades observables por fluorescencia.
"Modificamos el ADN del HPV con un compuesto que emite luz verde al ser iluminado con luz azul, y que también emplea la industria para dar brillo a algunos detergentes de uso doméstico. La intensidad de esa luz es diferente si el ADN está libre o unido a la proteína E2, por lo que pudimos inferir qué cantidad de proteína estaba unida al ADN, y cuán fuerte era la unión entre ambas", explica Ferreiro, que hace pocos días se incorporó a la Universidad Nacional de Quilmes.
Los científicos luego modificaron la superficie de la proteína en los diferentes puntos de unión con el ADN, y midieron cuánto afectaba ese cambio al "romance" entre proteína y ADN. "La fluorescencia nos permitió saber que la proteína se une al ADN en cerca de 20 enlaces que podríamos imaginar como brazos. Fabricamos proteínas mutantes, a las que les fuimos sacando cada uno de esos hipotéticos brazos (aminoácidos), para medir cuán afectada se veía la fuerza de interacción", cuenta Ignacio Sánchez, que es algo así como una inesperada contracara de la fuga de cerebros: oriundo de Zaragoza y doctorado en la Universidad de Basilea, Suiza, se unió al grupo argentino en 2006.
Luego, mediante un equipo (espectrofotómetro de flujo detenido), los científicos comprobaron cómo las modificaciones efectuadas a las proteínas afectaban la velocidad de la unión durante el estado de transición. "Para nuestra sorpresa, la velocidad de unión, durante el estado de interacción, está determinada por ciertas asociaciones denominadas «específicas», y de las que se pensaba que no eran las más importantes en la etapa inicial", relata con emoción Sánchez, cuyo análisis resultó decisivo en la interpretación de los resultados.
"Repetimos el experimento varias veces -continúa- porque nosotros mismos no podíamos creer que esas interacciones se produjeran primero, cuando todos esperaban que fueran las no específicas."
I Jornadas Provinciales de la Enseñanza de la Ciencia
Los días 23, 24 y 25 de Octubre se realizará dicha jornada en la ciudad de Río Gallegos, Prov. de Santa Cruz.
La inscripción a las Jornadas se realizará previamente en la Dirección de Educación Superior: Piedra Buena 305, al te. 02966-428517 en el horario de 9 a 15 hs..También los docentes podrán inscribirse por correo electrónico a través de la dirección cienciaensantacruz@gmail.com o el día de las jornadas, pero a efectos organizativos se solicita la inscripción previamente.
Para información detallada sobre este evento haga clic aquí
sábado 20 de septiembre de 2008
Evolución humana a la carta
La posibilidad de mejorar genéticamente al 'Homo sapiens' será pronto posible - Los científicos debaten si es ético 'fabricar' hombres más fuertes o más sanos.
El País, Madrid
MÓNICA SALOMONEEL PAÍS
El primer positivo por EPO de los Juegos Olímpicos -el de la ciclista española Maribel Moreno- es una mala noticia que sin embargo tiene una segunda lectura: hay "un" positivo, es decir, el dopaje se ha detectado. Hace años que se venía anunciando que Pekín 2008 serían los Juegos del dopaje genético, una técnica que viene a ser la última elucubración para tratar de forzar aún más la máquina humana... sin dejar rastro en los análisis. Hasta ahora, no hay pruebas de que haya sido así. Pero de lo que nadie duda es que si no ha sido en Pekín, será en Londres 2012 o, si la candidatura tiene suerte, en Madrid 2016. El dopaje genético, basado en la introducción en el organismo de genes ajenos que supuestamente mejorarían el rendimiento físico, se considera la punta de lanza de una cuestión que trasciende el ámbito deportivo: la mejora del cuerpo en general, con técnicas de biomedicina.
Muchos expertos advierten de que tomar las riendas de la evolución para lograr una versión avanzada de la especie humana ya no es un sueño freak ni de la ficción científica. Tal vez en un futuro no lejano los padres deban decidir si regalar a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, genes de resistencia al sida o al alzhéimer, o que les hagan más listos y longevos. ¿Se impondrá entonces el miedo a toquetear los propios genes -en una sociedad que rechaza, con motivos o sin ellos, los alimentos transgénicos, y donde todavía sobrevuela el fantasma de la eugenesia-, o se dará la bienvenida a lo que muchos llaman humanos 2.0?
En el Tercer Encuentro sobre Dopaje Genético, celebrado el pasado mes de julio en San Petersburgo (Rusia) y al que asistieron representantes de unos sesenta países, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) pidió a los Gobiernos sanciones específicas para cualquier intento ilegal de transferir genes a los atletas. La Agencia, que aún no tiene constancia de ningún caso, ha invertido ya siete millones de dólares [4,73 millones de euros al cambio de ayer] en el desarrollo de pruebas específicas para detectarlo. Para evitar que haya algún deportista que, secretamente, lo esté usando ya, se guardarán muestras de los participantes en los Juegos y se las someterá a los análisis pertinentes cuando estén listas.
La idea del dopaje genético deriva de una técnica médica que se investiga desde hace unas tres décadas: la terapia génica. Esta metodología intenta curar enfermedades a base de actuar directamente sobre los genes que intervienen en ellas y no sobre sus productos (las proteínas), que es lo que hacen los fármacos habituales.
Terapia génica, por ejemplo, es intentar introducir en el organismo del paciente genes cuya falta causa la enfermedad. O eliminar los que predisponen a sufrir alguna patología, por ejemplo, un cáncer. Esto último todavía no se puede hacer. De lo más cerca que se está es de la selección de embriones que portan los genes que harán que el futuro niño padezca una enfermedad, como la corea de Huntington. Pero todo se andará.
Y, claro, "las mismas técnicas de la terapia génica pueden usarse no para curar enfermedades, sino para modificar rasgos de la persona", como explicaba recientemente Theodore Friedman, responsable de dopaje genético de la AMA, en una reunión de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS). "Y el deporte, donde lo que se busca constantemente es mejorar, es el ámbito ideal para poner a prueba esta idea".
En teoría, el dopaje genético podría proporcionar por ejemplo músculos más fuertes y que se recuperan antes; un mejor sistema de generación de sangre -más aporte de oxígeno, una especie de EPO congénita-, o un metabolismo más eficiente. Los genes con los que habría que trabajar, en principio, se conocen. "Para el tamaño de los músculos y la fuerza, la hormona de crecimiento; para la generación de sangre, la hormona eritropoyetina (EPO)", dice Friedman. "No es nada muy sofisticado. Por eso creemos que el dopaje genético será inevitable".
Varios hechos apoyan su diagnóstico. En 2006 emergió en un juicio por dopaje un e-mail del entrenador alemán Thomas Springstein solicitando un fármaco experimental para terapia génica contra la anemia, Repoxygen, que hace al organismo producir más EPO cuando hay menos glóbulos rojos de lo normal. Esta petición hizo saltar la primera alarma sobre la gran demanda potencial del dopaje genético. La segunda han sido las innumerables llamadas que ha recibido el investigador Lee Sweeney, de la Universidad de Pensilvania (EE UU), desde que anunció su trabajo con ratones Schwarzenegger. Sweeney, que investiga en distrofia muscular, trabaja con un gen que estimula la producción de la hormona de crecimiento, y logra así cuadruplicar la masa muscular de ratones. En algunas semanas de 2007 llegó a recibir decenas de llamadas de deportistas y entrenadores.
Así que, si es todo tan sencillo y hay tantas ganas, ¿están ya todos los atletas genéticamente mejorados y la AMA no lo sabe? No, o al menos no todavía. Aunque la teoría parezca simple, la opinión general es que el dopaje genético está aún muy verde (ni siquiera se cree que el Repoxygen sirva realmente como dopante).
En medicina, la terapia génica ha resultado ser mucho más difícil de aplicar, y con efectos secundarios más graves, de lo previsto inicialmente. Se ha visto, por ejemplo, que los genes introducidos pueden activar otros implicados en cánceres y que hasta entonces habían permanecido silenciosos. Por eso, para Friedman es "una locura" que un deportista recurra ahora al dopaje genético.
Pero hay otra pregunta inquietante. ¿Y si fuera posible adquirir habilidades suprahumanas sin efectos secundarios? ¿A qué argumentos habría que recurrir para ilegalizar las técnicas mejoradoras?
John Harris y Sarah Chan, del Instituto para la Ética de la Ciencia de la Universidad de Manchester, repasan, y descartan, las respuestas habituales. ¿No son también mejoras los bañadores de alta tecnología, o una alimentación muy cuidada?, dicen. O el entrenamiento. Se diría que el dopaje es injusto para quienes no lo practican, mientras que el entrenamiento está al alcance de todos. "Pero el entrenamiento de élite puede ser muy caro, y estar incluso menos disponible que las sustancias dopantes", escriben Harris y Chan en la revista Gene Therapy.
El debate vive también fuera del ámbito deportivo. Chan, que hace unas semanas dio una charla en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), en Madrid, defiende que al menos algunos de los próximos pasos en la evolución de la especie humana estén racionalmente dirigidos por ella misma. "La llegada de nuevas formas de mejora humana en nuestro horizonte tecnológico no implican, como muchos han anunciado, el fin de la humanidad; es sólo el paso siguiente en el proceso continuado de la evolución humana", escribe Chan en el boletín EMBO Reports, de la Organización Europea de Biología Molecular.
La medicina regenerativa, la manipulación genética y los nuevos fármacos abren la puerta a "posibilidades de mejora mucho mayores" de las logradas hasta ahora por la medicina, dice esta experta. Así que "¿por qué limitarnos a tratar la enfermedad?". Además, "muchas terapias podrían resultar en mejoras, además de en tratamientos. ¿Sería inaceptable su uso sólo porque son demasiado efectivas?".
Mejor ir a lo concreto. ¿En qué áreas se estaría hoy más cerca de lograr mejoras? Maija Kiuru, de la Universidad de Cornell, en Nueva York (EE UU), repasa en Gene Therapy genes potencialmente interesantes y que ya han sido usados para estudios de terapia génica en animales. Además del de la EPO y los relacionados con la hormona de crecimiento, en la lista hay genes implicados en la obesidad o en la propensión a quedarse calvo, entre otros rasgos. Y no sólo el aspecto importa. También hay genes relacionados con una mejor memoria espacial y con la capacidad de aprender y reconocer objetos visualmente más rápido.
No es mucho, pero los investigadores creen que es sólo el principio. El futuro depara resistencia a enfermedades, más años de vida en buen estado y un cerebro de alto rendimiento -por volver al ámbito del deporte-. Además, se tratará no sólo de mejorarse a uno mismo, sino a los hijos, y a los hijos de los hijos, que heredarán los cambios genéticos si éstos se hacen en las células germinales (óvulos y espermatozoides).
Éste es uno de los puntos que más reticencias despierta, reconoce Chan. Pero ella dice: "Una vez que la tecnología se haya demostrado segura, renunciar a usarla también es decidir sobre el patrimonio genético de nuestros descendientes. Específicamente, es decidir que ellos no disfrutarán de sus beneficios. Si pudiéramos erradicar una enfermedad grave para las futuras generaciones y decidiéramos no hacerlo, dudo de que nuestros descendientes nos lo agradecieran".
Para Manuel Serrano, del CNIO, la posibilidad de modificar nuestros genes es "totalmente realista". "Hoy día se pueden generar células madre a partir de células de la piel, y esas células madre se pueden modificar genéticamente. De ellas se pueden generar células germinales, y a partir de ahí es la rutina de la fertilización in vitro. Cada uno de estos pasos se ha dado con ratones, y en principio no veo que no se vaya a poder hacer con humanos".
Se puede hacer. Pero ¿se debe hacer? Serrano recurre al ejemplo de las vacunas para responder que sí. "Hoy nadie duda en mejorar el sistema inmune de sus hijos con vacunas, una mejora de por vida, irreversible y decidida por los padres, no por el niño. Además, las vacunas funcionan porque seleccionan determinados cambios genéticos en los genes responsables de la inmunidad; por la misma razón, sí sabemos -y así lo hemos demostrado, por ejemplo, nosotros con ratones- que introduciendo unas copias extra de un gen en lo que luego serán espermatozoides u ovocitos podemos literalmente eliminar la posibilidad de cáncer, o de alzhéimer, o de enfermedad cardiovascular, y sin efectos secundarios... ¿Por qué impedirlo?".
En cuanto a las mejoras cognitivas, las opiniones son más variadas. En la misma reunión de la AAAS en que se habló de dopaje genético, la experta en neuroética de la Universidad de Pensilvania (EE UU) Marta Farah recordó que uno de cada cinco científicos que respondieron a una encuesta de la revista Nature declaraba tomar fármacos psicoactivos no para tratar enfermedades, sino para mejorar su concentración o su memoria. Casi la mitad de los encuestados había tomado modafinil, un fármaco que permite ahorrarse horas de sueño. Así que, igual que en el dopaje, está claro que demanda hay, y que algunos de los genes sobre los que empezar a actuar se conocen ya.
Ahora bien, de ahí a obtener cerebros genéticamente mejorados hay un trecho. "Estamos muy lejos de la manipulación genética para la mejora cognitiva", señala Javier de Felipe, investigador del Instituto Cajal del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en Madrid. De hecho, para tener un súper cerebro él propone otra fórmula, mucho más sencilla, segura y "ampliamente aceptada por la comunidad científica": la educación. El ejercicio intelectual, dice De Felipe, "produce un cambio permanente en la organización funcional del cerebro que afecta al procesamiento de información". A leer, pues.
El asunto de la mejora genética de los humanos plantea, además, dos temores con gran fuerza: la posibilidad de que aumenten las desigualdades; y que dejemos de ser humanos. Sobre lo primero, dicen Harris y Chan que "la ética de negar un beneficio a unos pocos hasta que todos puedan disfrutar de él es dudosa", y recuerdan que no es ésa la estrategia seguida para la mayor parte de las nuevas tecnologías -la educación, de hecho, lo mismo que el entrenamiento de élite, o los fármacos contra el sida siguen sin ser universalmente accesibles-. Y sobre dejar de ser humanos, opinan: "Lo que nos hace humanos es la capacidad de dar forma a nuestro destino de acuerdo con nuestros deseos, y la genética y las otras técnicas de mejora nos proporcionan los medios para ello".



